-La
isla de pascua (Capítulo 1)-
No me gustaba nada pensar que tendría que separarme de mi
familia, pero, lo peor de todo era que yo no sabía cuantos días exactamente iba
a pasar en otro país; tampoco sabía con quien iba a vivir ni por qué me
marchaba, pero eran demasiadas preguntas, y prefería no molestar a mis padres.
De pronto, vi que algo o alguien asomaba su cabeza por la
puerta de mi habitación, ¿quién sería?, yo suponía que era mi perro, pero
estaba completamente equivocada, ya que vi como Manu, mi hermano, entraba muy lentamente,
con la cabeza gacha.
-Tiare, date prisa, te tienes que ir ya.-
-¿Me vas a explicar por qué tengo que irme?, no quiero
separarme de vosotros, y, además, ¿con quién voy a vivir?, no comprendo nada de
lo que está pasando.-contesté yo con un aire desesperado.
-Te vas a vivir a Kamchatka, con nuestra prima Zenya.
-No me fastidies, ¿¡habéis pensado en trasladarme de una casa
en un lugar donde te asas de calor, a una casa en un lugar donde te mueres de
frío!?
-Pues… sí, eso parece.
-¿Por qué a mí?¿Qué he hecho para que me toque esta cruel
vida? Además, no me llevo demasiado bien con Zenya, es muy sosa para mi gusto.
-Pues es lo que hay. Créeme, vas a tener demasiado tiempo para
conocerla, jaja…
Ese “demasiado” que pronunció mi hermano me repateó.
-Por favor –dije con un tono de ruego-, no me hagáis esto!
De repente entraron mis padres, que, al parecer habían estado
en la puerta escuchando mi conversación con Manu y, sin pensarlo dos veces, me
agarraron y me llevaron fuera de la casa, donde había un coche esperando a que
me subiera en él para llevarme al aeropuerto.
Lo último que les dije a mis padres fue un “adiós; os quiero”
que grité desde la ventanilla del coche mientras me iba.
-Mamá, ¿me vas a decir ahora por se marcha?
-Resulta que tu padre y yo tenemos que irnos unos cuantos días
a cuidar de vuestra tía, y no quiero que vengáis, ya que podríais contagiaros.
Por eso, tú te vas a ir a la casa de tu amigo Martín, pensé que te gustaría.-explicó
mi madre- Luego para ella pensé en su prima, que es de su edad y allí también
hay más personas de su edad; sabía desde el principio que esa idea no le iba a
gustar, entonces decidí no contarle nada.
-Bueno, esperemos que haga más amigos aparte de Zenya, que al
parecer no le chista mucho la idea de vivir con ella.-contestó Manu.
-Pues claro que hará nuevos amigos y, en cuanto a Zenya,
espero que se vayan llevando mejor con el paso del tiempo.
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