-La llegada (Capítulo 2)-
Se notaba que estaba llegando a Kamchatka, al ir notando ese
aire helado, era horrible estar allí. ¿Qué pinto yo en este tipo de lugar?.
Todos son más bien pálidos , con ojos y pelo claro, y yo soy bastante morena,
con pelo castaño y ojos marrones moteados.
Me fijé bien y ahí estaba, en frente de mis narices la casa
de Zenya, con esa aura fría como siempre. Di dos toques en la puerta y nadie respondía
así que cogí la llave que si no recuerdo mal ella guarda debajo de una maceta,
levanté el pequeño tarro, y allí estaba la llave. Abro la puerta y lo primero
que me encuentro es a Bicho, el zorro, y mascota de mi prima, ese animal no es
mas que un torbellino, por lo tanto decidí pasar de él e ir a dejar mis maletas
en una de las pequeñas habitaciones. Quería salir ya de esa casa e ir a dar una
vuelta para recordar los viejos tiempos en aquel lugar.
Me gustaba recordar los momentos bonitos pasados aquí, pero…
lo primero que veo al salir de la casa es un helicóptero moviéndose bruscamente
arriba y abajo y cuando veo quien conduce ese trasto me doy cuenta de que es
alguien de mi edad, o eso es lo que aparenta, es un chico con el pelo gris y
unos ojos rojizos increíblemente llamativos, llevaba a dos personas más con él,
otro chico, pelo rubio y un verde en los
ojos que me encantaba, y una chica, la cual se parecía mucho al de los ojos
rojos, para mí que son hermanos. Ese llamativo helicóptero con la bandera de
Prussia iba hacia el palacio.
Volví a casa y en cuanto abrí la puerta Bicho salió
corriendo, y yo detrás de él. Cuando me di cuenta, por error, habíamos entrado
en el palacio, y había perdido de vista a ese maldito zorro, bueno, casi lo
había perdido hasta que escuché a alguien gritar: “¡¡Mierda, quién ha hecho
mierda, en la mierda de alfombra!!”. Era voz de chico. Salí corriendo hacia
donde escuché esa voz, y allí estaba el chico que conducía el helicóptero.
-¿Podrías decirme si has visto a un zorro pequeñito, así
como… con tonos marrones claros?-pregunté.
-No solo lo he visto a él, sino que también he tenido que
presenciar sus bonitos excrementos en mi alfombra.-respondió con un tono que me
resultaba molesto- Se fue por ese pasillo.
Me fui por dicho pasillo y en cuanto lo cogí le eché la
bronca y me lo llevé a casa, ya le contaría a su queridísima dueña en cuanto llegara lo que
había hecho su estúpido zorro…
No hay comentarios:
Publicar un comentario